Desahogo y reseñas

Reflexiones

MI MENTE Y YO

abril 6, 2019

MI MENTE Y YO

MI MENTE Y YO

Hubo una vez en especial, hace solo unos meses, en la que mi mente me dio mucho miedo.

Era de noche y justo había acabado un libro; me acosté, era hora de dormir; apagué todas las luces, cerré mis ojos y ahí comencé a asustarme: mi mente estaba teniendo muchos pensamientos de una manera impresionantemente rápida, tan rápida que no podía concentrarme en uno, dos o en tres; eran muchísimos, todos banales y estúpidos. Recuerdo que algunos se trataban del libro, otro sobre mi vida diaria, otros cuantos no los puedo ni recordar de lo rápido que iban. El miedo se abrió paso también en mi mente y fue lo único concreto que pude pensar en ese momento, al mismo tiempo, el otro enorme montón de pensamientos rápidos seguía invadiéndome ¿qué estaba pasando?

De nuevo, al ser pensamientos tan banales estos no me daban miedo (porque a veces lo que pienso sí llega a asustarme) lo que me estaba disparando los nervios era la rapidez exagerada en la que pensaba. Era tan rápida, en verdad tan rápida, que no podía concluir uno solo porque ya estaba empezando el otro completamente distinto al anterior.

Abrí mis ojos y mi intención de dormir quedó en el olvido, creí que si me enderezaba e ignoraba que era hora de descansar tal vez mi mente dejaría de trabajar y los pensamientos disminuirían hasta la tranquilidad. No fue así. Con los ojos abiertos y la luz tenue de mi lámpara mi mente comenzó a maquinar otro montón más de pensamientos estúpidos; estaba mareada y desesperada ¿por qué sucedía esto? La única respuesta fue corporal: lloré.

El miedo y el llanto, esta vez, fueron la herramienta necesaria para poder salir de mi propia mente. Gracias a mis lágrimas y al terror que estaba atravesando, mi mente comenzó a disminuir la rapidez con la que trabajaba, cada vez eran menos y así fue eliminando pensamiento tras pensamiento hasta quedar unos pocos. Con esos pocos repetí lo que minutos atrás había hecho: apagué la luz tenue, me acosté en el lado derecho de mi cama, cerré los ojos y me dispuse a dormir; para entonces, lo único que mi mente pensaba era “es hora de descansar” y así lo hice.

Mi mente esa noche me dio mucho miedo, fue como si ella tuviese una vida fuera de la mía, como si estuviese compuesta por algo más allá del “yo” (es decir de mí), como si ella trabajara aparte de mí y no le importase. Mi mente me asustó mucho y pareció que, cuando empecé a llorar, ella se compadeció de mí ¿o yo me compadecí de mí misma?


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    One comment
    1. Alejandra Robles

      Gorgeus♥️

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