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Esperar

agosto 18, 2023

Esperar

Una de las cosas que más odio de esperar, es el “no sé”. No sé qué me espera realmente, no sé que sucederá, no sé qué hay detrás (de frente o dónde sea) de estar esperando.
Espero que algo que alivie mi corazón, que lo apapache un momento, pero ¿si me espera algo que lo termine de destrozar?, ¿cómo podría resistir?


Nunca me ha gustado la espera. El estar ahí, quieta y alerta esperando ante el quién sabe qué, hace que el nido ideal donde se cría el desespero y la ansiedad aparezca.
No es sorpresa que yo sea una persona nerviosa. Quien me conoce, casi al instante se da cuenta de que la calma no es parte de mí, y es que hay personas que durante la espera están calmadas, yo no. Yo estoy quieta y alerta, y si no me muevo y bajo la guardia, mi estómago se revuelve…


¿Qué espero? Creo que todo vuelva a su sitio, o tal vez solo espero dejar de sentir ese hueco en mi alma, o chance espero un abrazo, una despedida como se debe.
Lo que sea que espere me tiene quieta y alerta y provoca que las personas me digan “Te ves tan bien, mira, estás como si nada”, mientras me estoy quemando por dentro, todo por estar esperando.


Entonces, ¿qué estoy esperando? Ahora pienso que espero a que todo mi cuerpo se adormezca antes de que me siga doliendo. Oh, el dolor, más bien debo estar esperando a que el dolor se adormezca para que mi cuerpo se entuma… algo así.
Es que algo me duele mucho, muchísimo y decidí no expresarlo, al contrario, lo único que se vio fue justamente la espera que reflejó esa quietud. Entonces, el dolor al querer salir se me acumuló en la garganta, provocando que estuviera algunos días con un dolor intenso en la garganta, tos, voz ronca, un martirio. Después el dolor se fue a la espalda, luego a las piernas, ayer a la cintura, por ejemplo, ¿la espera más el dolor me harán despertar agonizando? Tal vez espero eso, agonizar de dolor, de ese dolor de adentro que a la fuerza quiere salir por algún lado porque esa misma espera lo hace enterrarse y explotar por cualquier parte de mi cuerpo.


Yo entiendo a mi dolor, quiere salir, está buscando no hacerme más daño, pero yo y mi espera lo tenemos atado, hasta parezco mártir. No dejo que hable, no dejo que se exprese ni en lágrimas, y está buscando a toda costa dejar de esperar y dejarme.
Espera, dolor, todavía no me siento con fuerza y valentía para enfrentarte. Tú me conoces y sabes lo cobrade que soy, no quiero saber mucho de ti todavía, prefiero seguir sintiendo que me deshago en la quietud.


¿Espero que esto pare? No creo. ¿Espero que eso acabe? No creo. Solo espero, quieta y alerta que suceda el “no sé”, eso que tenga que suceder.

Sí sé y espero que así sea.


    Escritora.


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