Desahogo y reseñas

Reflexiones Textos

EXISTIR

julio 29, 2018

EXISTIR

¿Desde cuándo existir se convirtió en la tarea más pesada del humano? Perdón ¿desde cuándo existir se convirtió en el problema más grave de las mujeres? No pretendo generalizar, sé de sobra que todos (hombres y mujeres) tienen problemas de todo tipo y esto complica la existencia, pero basándome en mis experiencias y en la de amigas y compañeras debo resaltar que nosotras tenemos todavía un problema mayúsculo con distintas vertientes a la hora de existir.

¿Desde cuándo es tan complicado ser mujer? –mi respuesta inmediata sería “desde siempre”–.

OCCIDENTE: En siglos pasados éramos llamadas “brujas” por tener otra clase de comportamiento a causa de las hormonas. “Brujas” por desechar sangre cada mes. “Brujas” por “enamorar hombres”. En tiempos aún más atrás de los días de las “brujas” éramos sólo necesarias para traer a gente al mundo, no éramos más que un vientre, luego, o antes, o durante todo el tiempo que no teníamos hijos éramos inservibles; ni para la crianza éramos buenas. En nuestros tiempos, puedo decir, desde el siglo XX cuando la mujer empezó a andar en pantalones y de repente comenzó a revelarse al hombre las cosas cambiaron.

En todo el mundo: un fenómeno particular sucedió e hizo nuestra existencia más complicada.

Sí, tenemos derecho al voto. Sí, tenemos derecho a trabajar. Sí, tenemos derecho a renunciar a una familia (que sigue siendo parte de un problema, sin embargo). Sí, tenemos derecho a vestir pantalones. Sí, tenemos derecho a renunciar a las muñecas. Desgraciadamente nos han quitado el derecho a vivir.

Este fenómeno particular es fenómeno del siglo XXI. Nunca antes en la historia se había dado con tanta fuerza ni con tanto odio. Comenzaron a matarnos sólo por ser mujeres. Particularmente en México, en los estados del norte, las mujeres empezaron a trabajar de costureras en distintas fábricas, pagaban la mano de obra extremadamente barata y aun así las mujeres comenzaron a hacer esto más común. Fue cuando este fenómeno llegó a estos lugares casi de repente, como advertencia: las mujeres de estas fábricas comenzaron a desaparecer, luego eran encontradas muertas. Qué jodido era existir para ellas. Fue donde oficialmente esta ola llamada “feminicidio” arribó a nuestro país. Debo decirlo, se convirtió en parte del sistema que manejamos: capitalismo. Las mujeres se convirtieron en un producto que cuando ya no sirve, se desecha (asesinan). El clarísimo y horrible ejemplo es la trata de blancas donde, el producto es bien, “producido” (secuestran a una joven y la visten como creen que atraerá a clientes), usado (los clientes y patrones abusan de la joven), desechado (la matan cuando deja de ser tan atractiva). Y a nadie le importa, seguimos nuestra vida existiendo a nuestra manera cuando la existencia de ellas ya está por los suelos. Tratamos esto como una simple leyenda urbana cuando es un hecho real (ningún partido político de las recientes elecciones habló sobre estos temas, tal vez porque es una entrada de capital bastante grande y la trata de blancas es una empresa y todas esas mujeres no son nada más que simples objetos. Suena espantoso, ¿verdad?)

Luego esta horrible epidemia fue a dar cada rincón del país. Matando mujeres que trabajan, matando mujeres que estudian, matando mujeres que apenas son niñas. ¿Cuándo se hizo tan pesada nuestra existencia?

A LOS HOMBRES LES PESÓ TANTO QUE TRABAJÁRAMOS, LES PESÓ TANTO QUE RENUNCIÁRAMOS A SER SÓLO MAMÁS, LES PESÓ TANTO QUE COMENZÁRAMOS A DECIR “NO”, QUE DECIDIERON COMENZAR A MATARNOS.

Porque esta existencia es pesada. Porque en cuanto abres la boca intentan callarte. Porque cada que caminas sola debes ir completamente alerta, porque la masacre no se detiene y no sabemos cuándo va a parar. Es pesada cuando intestas ir con la corriente queriendo sobresalir y “ser alguien” pero enseguida te piden ser hombre, o bien, acostarte con los superiores (casos reales en trabajos y universidades).

La existencia duele. Duele cada que aparece una joven muerta a manos de su novio. Duele cuando una niña dice haber sido violada. Duele cuando desaparecen y nunca regresan. Duele cuando sorpresivamente llegan a volver y se sabe que estuvieron en trata de blancas. Duele cuando nuestras madres nos piden cuidarnos con la mirada más triste que se haya visto. Duele cuando nos humillan, duele cuando nos pegan, duele cuando nos persiguen, duele cuando nos acosan: duele cada maldito chiflido. Duele la permanente incertidumbre de no saber qué va a pasar contigo si vas sola de tal lado a tal lado. Duele no poder vestir como quieras. Duele hasta cuando nos llaman putas. Duele decir “no” porque da miedo la reacción del otro. Duele saber las muertes horribles de tantas “ellas”. La existencia no solo duele, jode y jode mucho. Jode cuando llaman “feminazi” o “exagerada”. Jode cuando minimizan el problema porque “no es tan grave, los hombre también mueren”. Jode cuando nos hacen a un lado y comienzan a decir “yo como hombre digo”. Jode cuando se burlan de sus muertes. Jode cuando nos culpan por las muertes. Jode cuando nos culpan por las violaciones. Jode que sigan creyendo que no tenemos derecho a la maldita libre expresión. Jode que piensen que ser mujer es ridículo (por ejemplo cuando un hombre es “afeminado” eso está completamente mal, pero ser una mujer “masculina” está muy bien).

Jode y duele nacer mujer porque debes crecer para saber cocinar, ser mamá y no opinar. Debes crecer para ser sumisa, cuidado si te revelas, causas conflictos y van a tener que matarte. Debes crecer teniendo miedo y cuidándote siempre de que no te violen o manoseen, porque si lo hacen, es tu culpa y nadie puede quitarte esa culpa.

Existir es pesado, doloroso y jodido. En un mundo machista esto se triplica. Sí, tenemos derecho a un chingo de cosas, perfecto. ¿Hasta cuándo vamos a tener derecho a vivir? ¿Hasta cuándo van a dejar de recriminarnos el hecho de que tenemos derechos y que debemos dejar de quejarnos porque nos matan? ¿Hasta cuándo? Creo que a este punto, prefiero la sociedad machista de la Grecia antigua.

RECIBO TODA CLASE DE COMENTARIOS.

NO OLVIDEN AMAR, SIEMPRE EL AMOR POR DELANTE.


    Escritora.


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