Desahogo y reseñas

Reflexiones

De una noche sin lágrimas:

mayo 19, 2020

De una noche sin lágrimas:

Desde que no sé qué hacer con la tristeza, quienes me rodean, creen tener el control sobre mis emociones y la manera en la que las expreso.

No tienen la culpa, quieren ayudar, pero si les digo que ya es suficiente, se van por completo. Tampoco sé qué hacer con quienes han decidido controlar mis escenas, dicen que yo soy harto tonta para hacerlo por mí misma.  

Pienso que está mal estar tan triste y trato de «ir hacia la luz», de no encerrarme en este martirio constante. Pero el camino es tan brillante que me ciega. Termino perdida, peor que al comienzo. Me siento estúpida de fallarle a las personas, de seguir aquí estancada; escucho sus voces, “todo estará bien”, dicen a lo lejos, no sé qué creer.

La tristeza no deja de alcanzarme, no para, me atrapa por completo me envuelve en ella y yo le permito ser. Dejo que me tome, que me exprima el corazón, que golpeé mi garganta, que sacuda mis ojos; dejo que se quede y que haga conmigo lo que tenga que hacer, y ella parece estar tan a gusto en mí que no me deja y yo ya no sé cómo ser para ella.

Me gustaría poder crear mi propio río de lágrimas, nombrar a cada una de ellas con un motivo para su existencia y que se fusionen entre sí; tal vez así tengan sentido, porque cuando escurren por mi rostro y alcanzan mi cuello parecen absurdas… me han dicho que son absurdas.

Estoy cansada de querer sacarme la tristeza y de que la quieran sacar. Ella no se va, está anclada a mí. Me lastima que intenten desterrarla de mi persona a como dé lugar, como si yo no tuviese el permiso que autorice su estadía en mi “yo”.

¿Por qué no me la puedo permitir? ¿Por qué está tan mal que la sienta? Creo que ahí se encuentra el problema sobre no saber qué hacer con ella: no se me ha dejado conocerla, se me reprendió cuando le abrí la puerta y me obligaron a ponerla en un cuarto bajo llave. Me encuentro exhsausta de escuchar sus gritos e ignorar que está ahí, que cuando la dejo salir para que exprima mi corazón, golpeé mi garganta y sacuda mis ojos, termino asustada y muy enojada.

Mi corazón me pide que por favor pare, que deje de dar explicaciones, que no le debo a nadie el detalle de mi dolor. Pero ni yo parezco entenderlo… ahí está, el maldito detalle de mi dolor, espero que esta vez sí justifique mi estado de ánimo.

Déjame abrazarte esta noche, tristeza, déjame sentirte unas horas. Por favor permite mis lágrimas que mis ojos ya se sienten sucios. Deja que grite, estoy cansada de los argumentos. Tristeza, tómame y oblígame a entenderte que desde que me causas confusión yo no tengo cabida en mi cuerpo y en vez de que me rodees tú me rodea el miedo. Sólo quiero saber que vale la pena llorarle a mi dolor y dejar de creer que el tiempo para sentirte está caducado.

Desde que no sé qué hacer con mí tristeza, el desespero me tomó e hizo de mí alguien que no quiero ser yo.

No escribo para la coherencia.


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