Desahogo y reseñas

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Mármol

mayo 6, 2020

Mármol

¿No les ha pasado que algo es tan real y bonito que le dan vueltas intentando entender quien sabe qué? Como buscando alguna fisura en un mármol perfecto. Por curiosidad.

No estoy diciendo que lo mío con él sea perfecto. Sé que cometemos muchos errores, porque somos humanos. Eso hacemos los humanos. Pero sabemos enmendarlos. En algún punto de inflexión decidimos, inconscientemente, que cuando los hubiera, el orgullo seria sólo un escalón a brincar (altísisisimo) y el perdón la baranda para sostenernos. Arriba de todos esos escalones que lleva una discusión siempre está el irnos en paz a dormir.

No estoy diciendo que lo mío con él sea color de rosa. Porque por muy en rose que vea la vie cuando estoy dans ses bras, es algo de carne y hueso, no de plástico. Tenemos nuestros días e inluso cuando coinciden hemos aprendido a ceder y ver que no luchamos contra el otro, si no contra el problema que intentamos resolver. La lucha no es contra la carne, ni contra la sangre.

No estoy diciendo, para rematar, que lo mío con él sea racional. Porque dejarse abandonar el yo para esperar, perdonar, servir al otro, es algo totalmente irracional dentro de la doctrina actual del mundo. Normal, si lo piensas es cosa de locos. La parte buena aquí es que a los dos se nos ha antojado lo descabellado, más luego de ver que es lo que nos hace poder construir algo firme entre los dos.

¿Qué es lo que me pongo a pensar que me hace darle tantas vueltas entonces?

Que me conoce muy bien, y ha logrado aprender a leerme en muy poco tiempo. No hemos tenido una relación presencial más de cuatro meses, todo lo demás ha sido por videollamadas. Primero 13 horas de avión, ahora una contingencia. Aunque, viéndolo de otro modo, quizás debería contar el tiempo que él llevaba viéndome caminar al llegar a las clases antes de que yo lo volteara a ver. Sé que se puede leer velozmente un alma si somos observadores, pero hasta ahora era yo la que lo hacía, nunca me había tocado que alguien fuera tan observador conmigo. Y eso también es algo que me enamora muchísimo. No el que me ponga atención, pero sí el que me quiera poner atención porque me quiere terminar de conocer y de entender. Porque sé que lo hace para saber cómo quererme, y para seguirse enamorando de mí. Me termino de conocer en él.

Que nos entendemos demasiado parejo en muchas cosas en las que no pensé concidir con alguna pareja. A veces eso me hace ruido porque mi mente corre y termina pensando en cómo sería si nos quedaramos juntos siempre, en serio, de verdad y sin el colorín colorado apareciendo tras las imágenes del just married. Ya sé que eso hemos dicho que queremos, pero la elección de subirte a x o y juego en el parque de atracciones no impide que en la fila se te quiera ir el alma a los pies.

Que me voy quedando sin pretextos para salir corriendo.


    Amo casi cualquier forma de arte. No puedo vivir sin bailar ni respirar una semana seguida sin escribir. Las letras son mi refugio, y el baile mi manera de exhalar. Tengo 21 años y estudio Mercadotecnia y Medios digitales en México. Todo lo que ven aquí son pedacitos de mí que quise meter en este baúl, son libres de acabárselos a críticas. Al final del día, los lectores hacen al escritor.



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