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Sombra de ti

octubre 15, 2018

Sombra de ti

Esa canción de Shakira, cuánta razón lleva entre sus líneas. Dejar que la guitarra diga todo lo que ella no puede decir.

O dejar que las palabras canten todo lo que yo no me atrevo a pensar en voz alta. A llorar en voz baja.

Aún después de todos estos meses, si recuerdo como me tomabas en tus brazos, cómo tus manos encajaban a la perfección en ese lugar de mi espalda, quiero derrumbarme. Porque temo que nadie pueda tomarme cómo tú lo hacías, con ese fuerte impulso, con esas ganas locas mezcladas con amor del sincero.

No es que siga sintiendo algo por ti en general, es sólo que a veces extraño nuestras almas en la intimidad, la manera en la que yo me veía en tus pupilas, entera. La manera en la que me envolvías con tu cariño puro. Sólo así me mostrabas esa parte vulnerable dentro de ti. La pulpa de chico sin amor que siempre hubo en tu interior.

El hambre con la que nos abrazábamos cuando estábamos acostados. La fuerza en tus brazos cuando me abrazabas por encima del cuarto. Por debajo de las sábanas. ¿Recuerdas cómo nos volvíamos uno sin necesidad de hacerlo? ¿Recuerdas la sonrisa en tu cara cuando me decías te amo? ¿O el brillo en tus ojos cuando me decías que era el amor de tu vida? ¿Lo recuerdas? 

Porque yo ya no puedo pensarlo como ayer, cuando éramos todo para el otro. Lo mucho que hubiera dado porque las cosas hubieran sido diferentes , es una cantidad de cosas que ni yo sé.

Ahora lo pienso como hechos aislados, lo malo con lo malo y lo bueno con lo bueno. Lo destructivo aparte de lo emocional, lo tóxico aparte de la intimidad. ¿Debería mezclarlo? ¿Batirlo todo junto a punto de turrón? Hasta que al pararme de cabeza los recuerdos no se regaran por doquier.

Todo lo que te enseñé allí, con tu almohada de testigo, todo lo que aprendimos allí, cuando nuestros corazones acompasaban el latir del otro, casi llegando al zumbido del corazón de un colibrí. Aún hoy en día recuerdo esa manera en la que me besabas, frente a todos, que me hacía saber que yo era tuya. Y también sigue aquí en mis memorias cuando yo te hacía mío con sólo una mirada.

Porque de lo malo, lo bueno, ¿no?

Pero voy a encerrar todo eso en nuestro baúl de los recuerdos, porque en un futuro, cuando tenga nietos e hijos a quienes contarles de mis amores pasados, quiero que lo nuestro reluzca de bello y no que opaquee de polvo.

Son memorias que se quedan en el corazón de cada uno de los dos, y que dependiendo de la madurez de cada quien, servirán para robarnos una sonrisa o un suspiro de vez en cuando.


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