Desahogo y reseñas

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Lo hicimos bien, pero…

abril 20, 2019

Lo hicimos bien, pero…

13/12/2018

No sé cómo comenzar este texto, sólo iré redactando las cosas que se me vengan a la mente sin un orden aparente esperando que este escrito termine siendo algo más o menos digerible.

Me gusta cómo me haces sentir, tal vez sea sólo cosa de la “novedad”, es decir, de nuestra apenas comenzada relación; tal vez sea algo realmente concreto con raíces y todo, no lo sé, pero me gusta cómo me haces sentir.

Me gusta ponerme nerviosa 10 minutos antes de verte; me gusta buscarte con la mirada y encontrarte viéndome; me gusta cómo dices mi nombre cuando usas el sarcasmo; me gusta tu perfume y tu olor natural; me gusta cómo se siente tu piel, tan suave ella; me gustan tus labios rojos, la forma de tu sonrisa; me gusta cómo se siente tu cabello en mis dedos; me gusta cómo me abrazas; me gusta cuando besas mi cabeza y tratas con tanta ternura a mi frente.

Me agrada el no perderme en ti completamente, me encanta recuperarme a mí misma de manera constante.

15/04/2019

Me alegro de no haber terminado ese texto; me alegro de tener miedo de seguir escribiendo por el temor a darme cuenta de que me estaba enamorando; me alegro de no haber dicho más (no porque no tuviera más qué decir, sólo no podía continuar).

Te echo de menos, eras un excelente amigo y me sentía muy cómoda en el “nosotros”. No había tanto compromiso, sí nos queríamos y me hacías reír mucho, pero yo no era lo que tú buscabas (o lo que esperabas que fuera) y tampoco fui lo suficientemente importante para luchar. Está bien, en serio lo está.

Pero te extraño. Extraño platicar más de 5 minutos al día, extraño tus mensajes estúpidos, tu voz cerca de mí, el tacto de nuestra piel. Extraño tantísimas cosas que sólo me permito llorar por un par de ellas, no quiero crear un río con mi pesar. Y es que no me pesa tanto nuestro rompimiento o las cosas tan lindas que hacías, me pesa el saberme insuficiente una vez más. Trato de tomarme en serio lo que me dijiste, sonaba real desde tu boca y en tu mirada se notaba la sinceridad pero, en mi cabeza, en mi alma, parece imaginario. Y lo peor, no parece imaginario por ti o por algo que tú hayas hecho, sino por mí misma, por la poca confianza que deposito en mi ser.

Me alegro de la manera en que rompimos, lo hicimos bien y con el corazón en la mano. Lo hicimos de manera sincera, educada y hasta divertida; siempre te agradeceré esto.

Espero poder volver a confiar en mí, poder volver a sentir esto (que aunque no fue tan intenso fue “algo” –más de lo que he sentido por muchos– y ese “algo” era en ese momento suficiente para mí), poder recobrar el equilibrio y comenzar a amarme a mí misma sin necesidad de ti ni de nadie. Espero que podamos ser amigos, aunque lo hagamos de a poco porque en serio te extraño.

Como lo dije hace meses, esto apenas es legible y digerible pero no le puedo dar orden a lo que siento. Algunos días son de paz y aceptación, otros sólo puedo tener celos y ganas de arrancarte la cabeza. Este día fue neutral y por eso puedo darle una conclusión a esto: terminamos y lo hicimos bien, sólo debemos afinar unas cuantas cosas.

Todo el amor, Z.


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