Desahogo y reseñas

Reflexiones

Horrocrux

marzo 8, 2018

Horrocrux

Si tuviera que escoger la parte que más queda dolida y dañada en una pareja en la que hay una infidelidad, diría que quien engaña.

Es como si una parte de su alma se dividiera, se rompe. Y decides si dejas que se siga partiendo en pedacitos o si vas a detenerte.

Es como un veneno que entra en tu corazón y n0 sale, hasta que te medio mata no hay antídoto. ¿Por qué digo que quien engaña y no quien es engañado? La persona a la que engañan se posiciona como la víctima y el papel de víctima siempre protege a nivel conciencia y a nivel emocional el corazón de la persona. Pueden sentirse tranquilos con la idea de que no fue su culpa, fue el otro quien obró mal, no había ningún motivo que justificara esa falta en su compañero.

Si engañaste no tienes escapatoria, bueno el cinismo. La gente no suele elegir el cinismo porque por lo general, quiere a la persona a la que engañó.

Si engañaste una voz te dice cada que te acuerdas, que eres basura, que no vales nada y que no mereces a nadie, que lo que hiciste no tiene perdón. Que siempre vas a ser así y que al final volverás a hacerlo porque eso es lo único que sabes hacer.

Como una cuchilla que va arrancándole capas a tu piel: arde.

La infidelidad divide al alma, como un horrocrux. Y seguro es de las maneras más fáciles de partirla. Porque al fin y al cabo, de verdad matas a esa persona, aunque la ames y en realidad no quisieses lastimarla. En su momento haces como si no existiera, como si estuviera muerta. La aniquilas en tu pensamiento y corazón por unos instantes. Aunque sean cinco minutos.

Una fina capa de maldición que nos envuelve. Ni siquiera es algo moral. Es a nivel subconsciente. Una serpiente va enredándose en tu cuello hasta que te inmoviliza todo el cuerpo. Empieza por la cabeza, porque sabe que es lo más débil.

El engaño mata sentimientos íntimos, inexplicables. Algunos nunca vuelven a sentirlos por la persona a la que engañaron, Migran por eso a otro corazón al cual hacerle daño. Como los marineros.

«Los marineros besan y se van».

«Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar».

 


    Amo casi cualquier forma de arte. No puedo vivir sin bailar ni respirar una semana seguida sin escribir. Las letras son mi refugio, y el baile mi manera de exhalar. Tengo 21 años y estudio Mercadotecnia y Medios digitales en México. Todo lo que ven aquí son pedacitos de mí que quise meter en este baúl, son libres de acabárselos a críticas. Al final del día, los lectores hacen al escritor.


    previous post

    ASFIXIA

    next post

    Los escombros


    Leave a comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    quince − 5 =

    Follow by Email
    Facebook
    Twitter