Desahogo y reseñas

Textos

Adivina la(s) mentira(s) ​

mayo 10, 2019

Adivina la(s) mentira(s) ​

Me encontré este texto arrumbado en mis notas de hace años, y como me hizo llorar, creo que de algo servirá para alguien más. Yo escribo para remover emociones en el lector, no por otra cosa. Si me dejaran un comentario de lo asqueroso o bonito que les pareció este relajo de líneas, me harían un gran favor. Venga, despedácenlo.

Sangre.

Era sangre lo que estaba cayendo en el inodoro. No quería aceptarlo pero dentro de sí casi se alegraba, sintiendo que eso era señal de que se acercaba el triunfo.

Ese aspecto de su vida era un ir y venir, por más que sus amigos, su novio, su familia y otros seres queridos se afanaban en detener esas punzadas, su fuerza de voluntad terminaba caprichosamente rebasando cada uno de esos intentos.

Seis años habían pasado desde la primera vez y a ella a veces parecía ya ni dolerle, otras se desplomaba.

Era uno de esos días en lo que no le dolía. Llevaba toda la mañana y media tarde sin comer y los efectos comenzaban a hacerse notar. Obviamente, el pantalón le quedaba menos apretado y cada que estaba a punto de sucumbir en alguna tentación tiraba de la cinturilla del pantalón para recordar porqué quería aguantar todo ese martirio..ñSe acercaba la noche cuando todo se vino abajo. Estalló, estalló contra lo primero que apareció a su alcance. Él.

Hablaron, y él la aconsejaba pacientemente, casi como si ignorara que lo más probable era que todo lo que decía cayera en saco roto. Ella distinguía perfectamente la ternura en sus ojos, el brillo cansado que aparecía cuando ella entraba en una de sus crisis. Era una mezcla de compasión con amor cristalino. Si ella estaba loca, él aún más por aceptar a alguien así como destino.

Ella se calmó después de mucho abrir y cerrar heridas otra vez.

Fue al baño y lo dejó ahí esperando, pensando en si volvería o no. Él no podía frenarla llegado cierto punto y lo sabía, por eso mismo no fue tras ella.

Ella se vio al espejo luego de pasar el seguro en la puerta. Se prometió que iba a hacer lo mejor para ella por ellos, porque ellos se merecían que siguiese luchando aunque sea un poquito más. Él, con sus ojos tiernos pero perspicaces, sus pestañas largas y su boca perfecta. Su nariz podía incluso no importarle con esa boca trazada a mano, y carnosa además. Cuando todo comenzó entre ellos ella había caído encandilada por su espalda ancha y sus pómulos marcados. Él había subido bastante de peso desde ese entonces y a ella le frustraba un poco que no le importara. Pero él era así y ella había aprendido a amarlo tal cual, de pe a pa. Con todo y su terquedad en veces y su impuntualidad de siempre.

Todos la querían tal cual a ella. Con sus caprichos y su tenacidad. Iba a hacer un último intento por pasar del otro lado.

Regresó con él y le contó lo que quería hacer. Le contó sobre la inscripción al club deportivo, sobre la manera en la que iba a comer a partir de ese momento, bromeó incluso sobre el hecho de que sus hijos quizás si comerían verduras… Si él elegía a otra persona como compañera de vida. Se rió y le dio un beso muy largo, ridículamente largo.

Él quería creer que ella hablaba en serio, así que la cargo en sus piernas y la abrazó por la cintura mientras seguía escuchando el recital de sus proyectos para llegar al jodido reflejo de sus fotos de hace un año. De todos modos, sabía que ella era capaz de mucho cuando quería completar un capricho. No entendía cómo podía verse a sí misma así, era notorio que había aumentado de peso pero a él nunca le parecía malo eso.

Preferiría claramente una novia fit, pero de eso a tener a una chica bonita pero flaca, francamente prefería tener de donde agarrar. Si tan sólo ella pensara así también. Con su pelo medio largo y ondulado, sus ojos grandes pardos, su boca pequeña y sus pestañas enormes. Incluso tenía una nariz bonita y unas clavículas marcadas. No era alta pero él la prefería mil veces así, con su tez un poquito apiñonada. ¿Por qué mierda tenía que importarle tanto un centímetro de sus cintura?

Él era llenito, sí. Y lo sabía, y no se estresaba por ello. ¿No podía ella hacer lo mismo?Cerró los ojos y recordó rápidamente cuando ella le había confesado su historia, en el parque, sentados al final de un tobogán. Volvió a abrazarla aún más fuerte y ella lo entendió como una petición de silencio.

Al día siguiente fue por su acceso semanal de muestra para la prueba de las instalaciones del club deportivo. Desayunó de acuerdo a la pirámide de La Zona y se puso su almuerzo, contemplándola también.

Igual iba a seguir vomitando pero al menos ya tenía una coartada para cuando bajara de peso la próxima vez. Borró las imágenes thinspo de su celular y guardó la báscula en el desván.

Liberandoletras.com hace constar que no es una página thinspo ni apoya el desarrollo de transtornos alimenticios. Este texto no es subido bajo esas intenciones tampoco. Nosotras siempre estaremos para escuchar a nuestros amigos, familiares y lectores, quienes siempre pueden mandarnos DM a través de nuestro twitter. Un abrazo a todos aquellos que se identificaron con alguna parte de este texto.


    Written by:


    previous post

    Lo hicimos bien, pero…

    next post

    OTRA VEZ


    Leave a comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *