¿Quién carajo pide enamorarse?
¿Quién carajo pide enamorarse? Es una porquería, no es como que uno lo ponga en la carta a los Reyes Magos.
Y es que cuando nos enamoramos nos volvemos poco a poco la mejor versión de nosotros mismos, sin darnos cuenta nos encontramos poniendo en bandeja de plata todo para la otra persona. Y si somos de las que sufren en el orgullo al verse vulnerables, cuesta un poco más afrontarlo
todo.
Cuando todo va comenzando hay quienes se resisten con uñas y dientes a la idea. No queremos que pase, quisiéramos que se quedase todo en un baúl cerrado con llave, con doble llave, mejor. El estómago se nos enrosca de una manera muy particular, ese vuelco en el corazón es real, y químicamente hasta podemos perder el equilibrio.



