La intención
La luna rojiza
Por atrás desaparecía
Ellas lo sabían
Una despedida
Unos segundos duró el hechizo de esa luna que parecía de eclipse, pero que en realidad solo estaba pasando detrás del sol, antes de que se asomara el alba. Todo estaba marcado, la luna había hablado.
A la mañana siguiente, llegando el medio día, cuando los anhelos de las tres tocaban el cenit, el momento llegó. Lloraron juntas porque sabían que a partir de ahora nada era seguro para ninguna. Era un happy problem: el trío lograba salir de Latinoamérica. Pero ese happy problem les pedía un precio a pagar, uno distinto para cada una.
Cuando se separaron del abrazo, quedó entre ellas la intención, como un hilo rojo que las unía para siempre.
Virgo caminaba pensando en el futuro, la futura hawaiana se alejó pensando en el presente, y Piscis no pensaba nada en particular, solo estaba distraída.
¿Sabían todo lo que se aclararía para las tres tan solo en un par de meses?
No. Pero ya estaba escrito.