Si me voy
Y comienzo a retratar otro tú, a imaginar una versión tuya que sí cumpla con todo lo que esperaba de ti después de todo lo que pasó. Como creyendo que eso atraerá a uno real, o a qué tú empieces a parecerte a él, al imaginario. Y no sucede.
Dejo de sentir cosas bonitas cuando me escribes y cuando te escribo. Finjo que quiero decir todas esas cosas bonitas y únicamente escribo cursi para que no me digas que no sea fría contigo. Pero en realidad no las siento, no quiero decirlas.
No me duele no verte una semana, no me duele no verte dos. Ya no siento ese nervio de verte cuando estoy a minutos de encontrarme contigo. Ya no me brinca el corazón cuando apareces frente a mis pupilas.
Ya no. Ya no. Ya no, ya no. ¿Y si ya nunca? Lo triste es que esta vez no lo hice a propósito. De verdad quisiera volver a sentir todo ese cóctel de endorfinas, como los primeros meses, como la primeras videollamadas.
A lo mejor soy yo la que se está apagando sola en todo sentido y tú sólo eres un factor involucrado más. A ciencia cierta no lo sé.
Pero distingo como me quedo en el camino, mirándote avanzar, como si no vieras que me quedo. Y avanzas medio volteandome a ver, así lo siento. Todas esas promesas de dar todo y empezar de cero se quedaron muy cortas.
Siempre prometo no volverme a crear expectativas para contigo, y vuelvo a caer. Por eso me lastimo. Ya no quiero esperar nada de ti, ni quiero que mi corazón espere algo del tuyo.
No quiero seguir sintiendo como si en realidad no hicieses nada. Alcanzo a dibujar en mi mente soluciones alternas pero abandonó la nave porque se supone que no me toca a mí, que el que prometió esforzarse fuiste tú. Y no quiero influenciar tu forma de arreglar las cosas.
Es como si se te hubiera olvidado todo lo que hiciste esas primeras semanas después de que nos secuestraran los mosquitos y la lluvia.
Ya no quiero sentir que te tengo que explicar cómo es. Cómo era. ¿No era yo la de la mala memoria?
Me estoy rompiendo porque siento que no te importa. Ya no quiero seguir fingiendo. Quiero volver a sentir. Pero finjo unos días y después vienen días de actuación mediocre. Y no te quiero dar una actuación mediocre.
Sí me voy, ¿te servirá estar lejos para ver qué hiciste mal?