Desahogo y reseñas

Reflexiones Textos

Algo que tiene que ver con escribir: parte uno.

diciembre 24, 2021

Algo que tiene que ver con escribir: parte uno.

Nota al final*

Creencias:

A veces olvido que el escribir es una práctica constante, no porque se olvide el orden de las letras, más bien porque los conceptos propios, los que una ha creado en base a conceptos ya existentes, se esfuman…

Cuando me esfuerzo demasiado en pensar qué poner sobre la hoja blanca, es cuando no he escrito lo suficiente como para fluir. Me llena de frustración tener que superar las letras de mis 16 años, cuando escribía tanto que sentía que podía hacerlo a diario sin problema alguno. Quiero copiarle a esa persona, traer una vez más eso que dijo, aunque ya haya sido dicho. Tal vez, con estos siete años de diferencia, se note que me he reinventado… pero no puedo “reinventar” lo que no puedo escribir, y es que me estoy esforzando tanto que no sólo no fluyo, si no que no estoy diciendo nada.

La vida pasa, la vida sucede y yo no puedo escribir sobre ella… debo dejar de olvidar cómo escribir antes de que la vida pase tanto que se me acabe.

Sobre lo que no he escrito.

He pensado mucho en lo que no he escrito, y no quiero escribir lo que no he pensado. Estoy quieta, estoy muda, estoy cansada. En mi corazón se ha formado un trabalenguas que mi cerebro es incapaz de procesar. Mis dedos no pueden plasmar lo que no entienden y termino escribiendo lo mismo: no tengo nada qué escribir.

De las cosas que me han cansado sobre la escritura:

Entiendo el placer de leer cosas “bien escritas”; entiendo cómo se siente encontrar palabras que suenan exquisitas y parecen imposibles de usarse, pero no entiendo por qué nos empeñamos en escribir así.

Estoy cansada del “buen escribir”. Nos esforzamos tanto en poner cada palabra en el orden correcto hasta que termine sonando como a un escrito de Octavio Paz. ¿Por qué queremos sacar a colación todo lo que parece erudito? Ni si quiera hablamos de esa forma, no utilizamos ese vocabulario en la vida diaria, sin embargo, cada que escribimos sobre esa vida, lo hacemos con un léxico impresionante y escribimos lo que jamás decimos diariamente. En nuestra realidad, somos guiones mal escritos, redundantes, sin tanta coma ¿por qué nos empeñamos en mostrar lo contrario? Tal vez sólo me asuste el que se den cuenta de que pese a que llevo tantísimos años escribiendo todavía no sé usar correctamente el punto y coma.

La escritura tiene formas muy curiosas de existir, la hemos elevado tanto que se nos hace casi imposible escribir cualquier cosa como lo dice nuestra lengua usualmente, se siente como si contamináramos lo sagrado. Una cosa es decir “pa’ qué tanto desmadre” y otra es querer escribirlo para decirle a los demás que estás cansada de escribir bien.

Creo que en este punto rayo en lo ridículo porque soy una hipócrita, pues en mis últimos tres años de vida me he dedicado a la corrección de estilo, es decir, a ser policía del buen escribir. Chance sólo quiero demostrar que no soy tan sistemática como aparento… chance.

La escritura y yo:

Qué relación tan complicada hemos llevado los últimos años, querida mía. Parece que todos los días trato de convencerme de que te amo y que te manejo bien, que desde que estaba en el vientre mis deditos tomaban el cordón umbilical como si fuera un lápiz. Has sido el amor de mi vida desde que estoy chiquitita y me da mucha tristeza ver el grado de nuestra separación. Llevo tantos años diciendo que esto es para lo que nací, que desde que dejé de poder llenar las hojas en blanco me inunda el dolor. Y cómo no va a doler, si miro como a completas extrañas a cada letra que sale de mí a decir algo.

Me avergüenza lo que escribo porque implica reconocerme en esas palabras. Tal vez no es que tú y yo estemos separadas, a lo mejor sólo soy yo a quién le da miedo ver en quién se ha convertido. Y es que tú lo sabes mejor que nadie, que a través de ti es como siempre me ando descubriendo, que a través de ti es como me doy cuenta de mis cambios, pero nunca me había aterrado tanto como para dejar de ocuparte y ponerte bien en el fondo de mi ser. No sé ya ni de lo que estoy hablando, tú has sido la mitad de mi alma desde que aprendí a utilizarte… ¿crees que estoy tratando de convencerme?

**************************************************************************************************************

*Este es un ensayo que sigo escribiendo. Es un desahogo sobre «mi gran problema» con mi más grande amor. Actualmente tengo las tres primeras partes, pero conforme pasan los meses, más subtítulos se van añadiendo porque bueno, este tema es algo de lo que puedo escribir siempre, incluso cuando no quiero.

Es para mí algo muy personal, me deja al descubierto en todos los sentidos y me hace sentir extremadamente vulnerable.


    Escritora.



    Leave a comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    veinte − diez =

    Follow by Email
    Facebook
    Twitter