Desahogo y reseñas

Reflexiones

Te dejo ir

junio 7, 2018

Te dejo ir

Estuve a punto de sentirme culpable por todo lo que me dijiste ayer, estuve en el último momento frente a ti dispuesta a creerte todo lo que salía de tu boca. A darte mi fe ciega en cada una de tus palabras, a tomarlo todo como si la única versión válida fuera la tuya.

Estuve a punto y regresé a la realidad justo a tiempo.

A pesar de todo, me da una rabia inmensa que no puedas aceptar ningún error, que de todo me has querido culpar, como si tú fueras la persona perfecta, sin errores, sin caídas, sin nada que se te pueda juzgar.

Me cansé, ¿sabes? De siempre ser yo quien tenía que pedir disculpas, ni siquiera ayer que fue la última vez que hablaríamos pudiste ponerte los pantalones, sólo reprimiste tus sentimientos todo lo que pudiste.

No puedo creerlo, y de verdad me enciende la sangre, ¿cómo puedes ser tan soberbio? Tan inseguro, como un ratón que se ve al espejo y duda si es ratón.

Por más que yo hubiese querido seguir ahí ya no hubiese podido. Nunca ibas a terminar de creerte que te amaba, nunca. Quizás la vida nos vuelva a juntar cuando tú estés bien contigo mismo. Pero la próxima vez que estemos juntos, en muchos años probablemente, si veo que sigues sin creerte que te amo, saldré corriendo, te lo juro.

Ayer vi a tu versión más orgullosa, más necia, más insegura. Todos los errores querías atribuírmelos a mí. Vi una persona oscura mirándome a los ojos, y creo que eso terminó de partirme el corazón, terminó de determinar mi partida, así de cacofónico como suena. Fue imposible hablar maduramente contigo, pero sé que en unos meses que volvamos hablar, habrás entendido, y podremos hablarlo como las personas adultas que somos. Para mí fue tan difícil volverme adulta en nuestra plática de ayer, porque tenía que lidiar con todos esos sentimientos encontrados, mi voz cortada, el llanto y hasta con los mosquitos. Tuve que enfrentarme también a tu pseudo actitud de hielo. Por eso me decepcionó tanto el hecho de que yo pudiera admitir los errores, y tú ninguno de los tuyos. ¿Iba a ser siempre así? Contigo a la defensiva, te dejo ir. O me muero de rabia o te dejo ir, y para los dos, sabes que es lo mejor distanciarnos, separarnos en este momento de la vida, después, Dios dirá lo que nos tiene preparado. Pero yo no puedo fingir que no sé que ya no tenemos que estar juntos, porque eso solo haría más daño a la relación.Y nos merecemos todo, por eso mismo, hoy te dejo ir, con todo el dolor de mi corazón. Esperando que seas tan feliz como yo después de superar todo esto. Yo te perdono, y sé que tú me has perdonado, aunque ahora estés molesto.

En unas semanas vamos a reírnos de esto y podremos platicarlo con el corazón tranquilo, liviano.

¿Y sabes?, vamos a estar bien.


    Amo casi cualquier forma de arte. No puedo vivir sin bailar ni respirar una semana seguida sin escribir. Las letras son mi refugio, y el baile mi manera de exhalar. Tengo 21 años y estudio Mercadotecnia y Medios digitales en México. Todo lo que ven aquí son pedacitos de mí que quise meter en este baúl, son libres de acabárselos a críticas. Al final del día, los lectores hacen al escritor.



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