Desahogo y reseñas

Reflexiones

No me quiero ir

junio 6, 2018

No me quiero ir

Sí por mí fuera, me quedaría hasta que el sol dejase de levantarse temprano cada mañana.

Renunciaría a ti hasta que el alma se me fuera del cuerpo, sólo para encontrarme en otro lugar con tu misma alma, en lo que sea que siga al terminar nuestros pasos en la tierra.

Te contaría los lunares cada mañana, si por mí fuera, hasta que la senectud me hiciera olvidar cómo contar.

Te escucharía contarme tu día cada noche, incluso cuando mis enfermedades crónicas me hicieran ir perdiendo el oído poco a poco. Aceptaría usar de esos aparatitos cont tal de seguir escuchando tu voz.

Te intentaría enseñar a bailar cada día del resto de esta, sí por mí fuera, incluso si alguno de los dos estuviera en silla de ruedas, yo hallaría la forma.

Te cantaría cada una de mis canciones, cada una de las que no son mías pero que me sale cantarte desde el corazón, hasta que mis cuerdas vocales no pudieran más. Si por mí fuera.

Te acompañaría a ver todas esas películas que te gustan, aunque se me secaran los ojos del aburrimiento, porque me quedaría dormida en tu regazo, o te llenaría de besos la mejilla mientras disfrutas las palomitas. De aquí al final de mi palpitar, si por mí fuera.

Te contaría mi día cada noche, aunque no me estuvieses escuchando del todo atento, lo haría toda una vida juntos, si por mí fuera. Porque me gusta hablarte de mí o de lo que sea, incluso cuando noto en tus ojos que no me entiendes o que me quieres llevar la contraria. Me gusta pensar en cómo te voy a contar algo cuando algo me pasa.

Te festejaría tus chistes malos con una risa burlona y un aplauso a medias, si por mí fuera, no importaría que fueran malos toda la vida. Yo me reiría, con tal de ver ese brillo que hay en tus ojos cuando te sientes orgulloso.

Te besaría en cada ocasión que pudiera, cada día. Si por mí fuera, cada mes y cada año, hasta que mi piel dejara su temperatura ambiente y se volviera fría y pálida como el mármol.

Me acostaría a tu lado todos los días de mi vida, sí por mí fuera. Te dejaría hacerme y te pediría que me dejaras hacer, todas las noches y todas las mañanas que pudiésemos. Me drogaria con nuestra intimidad todos los años que mi cuerpo me lo permitiera, si por mí fuera mi amor, si por mí fuera.

Te miraría enamorada todos los días que mi corazón palpite, con el mismo brillo en los ojos que tenía la primera vez que te dije «te amo». Si por mí fuera, vida mía, lo haría aunque mis ojos tuvieran cataratas. Aunque los tuyos ya no vieran en HD.

Cuidaría nuestro amor hasta que nuestro otoño terminara, y luego de eso, sí por mí fuera, hasta que el invierno nos alcanzase a los dos. Lucharía por nosotros aunque este amor fuese la muerte para mí. Pero moriría feliz.

Quizas nunca entiendas porque tuve que tener cabeza fría justo ahora, que nos amamos tanto y nos odiamos tan poco. Pero sé que en algún momento entenderás. Escribo esto porque quiero que conste, al menos en algún lado, que si por mí fuera, mi amor, yo me quedaría a tu lado hasta que terminasen mis días.

Si de verdad nuestras vidas están conectadas por un llamado ancestral, este hará eco a través de los años, mi vida, ya lo verás.

Pero que te quede claro, que si por mí fuera, renunciaría a todo por nosotros. Como hoy, que tengo que renunciar a ti, por nosotros. Y si ahora no lo entiendes, quizás mañana entenderás mi jeroglífica promesa de amor.

Me duele, y si por mí fuera, me quedaría aquí.


    Amo casi cualquier forma de arte. No puedo vivir sin bailar ni respirar una semana seguida sin escribir. Las letras son mi refugio, y el baile mi manera de exhalar. Tengo 21 años y estudio Mercadotecnia y Medios digitales en México. Todo lo que ven aquí son pedacitos de mí que quise meter en este baúl, son libres de acabárselos a críticas. Al final del día, los lectores hacen al escritor.


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