Desahogo y reseñas

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Mentiras

noviembre 18, 2020

Mentiras

Carta llena de mentiras de alguien que ha mentido mucho*:

“Tal vez dentro de la ridiculez encuentre alguna respuesta. Tal vez dentro de lo que no puedo entender logre por fin comprender el por qué de esta especie de explosión. Tal vez dentro de esta pesadilla por fin dimensione el alcance del desastre… yo soy el desastre, y esta vez estoy solo, como nunca lo estuve.

Me han dicho que todo se irá disipando, que un día el dolor no me entumecerá de la realidad, que las cosas comenzarán a mejorar, que porque soy fuerte y bueno, al parecer para gente fuerte y buena como yo, esto algún día será pan comido: ¡MENTIRAS! La realidad nunca fue tan real y debo decir con mucha decepción que las cosas ¡no mejoran!

No conozco la fuerza, ya ni me sorprende cuánto he caído, pero alrededor de mí siguen cantando ‘mira dónde estás, saliste de esto’, no sé cómo decirles que no salí de nada, me lo guardé, lo utilizo todas las noches para llorar, me golpeo con ello, me reprocho y abofeteo repetidas veces con todo el maldito dolor de mierda que he dejado crecer. Siento que ya no existo, que sólo hay algo ahí usando mi nombre ¿de qué me sirve el nombre si no dice nada de mí? ¿de que me sirve llamarme como me llamo si de todas maneras no es capaz de decirle al mundo cuánto me está doliendo existir de la manera en que lo hago?

Otra vez soy yo, siendo un mentiroso experto oyendo mentiras de quienes me rodean: nunca he sido lo suficiente bueno como para que me quieran y nunca seré suficiente ‘algo’ para permanecer en la vida de cualquiera.

Ya perdí la cuenta de todos a los que decepcioné, en serio una disculpa, yo también pensé que podría hacer algo, que lograría avanzar, que por fin iba a sobresalir. Ya ven que no, lamento seguir llenando los silencios con esperanzas que no avanzan de lugar, que se estancan.

Mentiras, vivo entre mentiras. Digo mentiras y escucho mentiras… por fin lo lograste, de todo lo que me quitaste te faltaba llevarte esto: la esperanza que todavía se sentía ‘buena’.

Ya no hay nada de lo que creo algún día fui, aunque debo ser sincero, no tengo la menor idea de si algún día fui aquello, espero que sí, se siente bien si quiera pensarlo.

Cuántas mentiras, cuántas mentiras, cuántas mentiras.”

*No todo es mentira pero sí es alguien que ha mentido mucho.

***

Este día mi mouse no ha cooperado, lleva un par de horas teniendo vida propia, como si no quisiera que escribiera esto, como si estuviera incómodo de las cosas tan estúpidas que se leen aquí… y es que sí lo son, mouse, no te lo niego, pero necesitaba ponerlo en alguna parte ya que alguien pudo por fin confesarse.

Como parte de mi “desahogo personal” (a los quince años sonaba increíble, ahora debo decir que lo siento algo imbécil) suelo escribir como en un diario: como si a alguien le importara. Bien, entonces ahora que he dicho esto puedo continuar sin sentirme tan tarada.

Siempre me ha dolido lo que otros piensen de mí sobre casi cualquier cosa, me afectan los comentarios de una manera sobrehumana y me cuesta mucho reponerme de los que son muy malintencionados.

Llevo años tratando de decirme muy fuerte que sí soy suficiente, pero en días como hoy, la verdad, se me hace muy creíble en que en definitiva no soy nada para absolutamente nadie, que soy pasajera, que no importo, que sobro en todas mis relaciones. No importa cuántas veces me dije que yo sí valía la pena, en situaciones como esta es más que obvio que no lo valgo.

Todos esos comentarios que han hecho sólo para herirme han cobrado más vida de la que ya tenían. Hoy siento mi corazón destrozado y ya no sé si esta vez podré, de nuevo, repararlo, acogerlo y hacerle saber que nada de eso es verdad, porque sí, algo por ahí todavía está hablando de que son mentiras… no lo sé.

Durante todo el año he decepcionado a los “grandes”, a quienes yo creo mis “autoridades”. No logro avanzar en ninguna de las cosas en las que debo avanzar y no he podido hacer nada de lo que siempre he dicho es mi placer, meta y sueño ¿qué clase de persona tan idiota debo ser para estancarme en mis propias pasiones?

En este punto me siento como la mayor estafa que ha pisado este planeta… o al menos este municipio. Lo único que soy capaz de dar son cosas incompletas y muchas lágrimas ¿quién chingados va a estar queriendo mis lágrimas?

¡Pero claro que tienen razón! Como mierda no la van a tener si no he podido levantarme una sola vez en meses.

Ya ni sé quién soy, según yo sí sabía, pero no, esa sólo era otra de sus (mis) mentiras.


    Escritora.



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