Desahogo y reseñas

Textos

Liberación de las Letras

abril 13, 2018

Liberación de las Letras

La liberación de las letras va más allá de la “simple” inspiración. No puedo saber si se trata de olvidar las reglas o si es cuestión de que las reglas se impongan de manera casi autónoma dejando de un lado al sujeto. Díganme si estoy exagerando.

La liberación de las letras puede que consista en la libre expresión sin miedo al juicio aun teniendo plena conciencia de que se será juzgado.

Puede que esta liberación se trate de un grupo de palabras revelándose a su escritor queriendo tomar una forma horrorosa que sea poco o nada legible. O puede ser que el escritor se convierta en un monstruo que mutile cada letra, cada signo y cualquier  atisbo de coherencia para liberarlas de la prisión denominada RAE.

Tal vez la liberación de letras sea una mera revolución dada entre el escritor y sus compañeras escritas, contras los intelectuales que dicen cómo escribir; una revolución contra cualquier clase de opresión que ahogue la imaginación; una revolución que viaja contra corriente y que muere siempre en el intento, aunque renaciendo siempre que otro decide escribir mal.

Sabemos que las letras se han liberado cuando toman el lugar del sujeto, aquí es cuando ya no importa si hay reglas o no, los escritores sólo fueron unos fieles acompañantes que tuvieron que morir por completo en el camino para poder liberarlas, y una vez en libertad es momento de que sean leídas en distintas direcciones con diferentes formas de placer según los lectores.

¡LIBEREMOS A LAS LETRAS DE LOS DESGRACIADOS INSTRUCTIVOS! Estos mal nacidos que sólo permiten que la mente viaje en una sola e infortuna dirección. Estos mal nacidos que sólo permiten el llanto fuera de sus mismas letras porque es demasiado sentimiento para su maldito esquema.

Calmemos las cosas. La liberación de las letras puede que sea una simple fantasía, tal vez ellas no quieren ser liberadas y por ello pueden ser usadas como se les pegue la gana. Entonces la revolución, monstruosidad, la mutilación y los insultos sean cosas en vano pues tal vez es sólo una lucha imaginaria del extraño escritor.

Calmemos aún más las cosas. Tal vez le estemos poniendo mucho de sujeto (o todo de sujeto) a una forma de expresión del verdadero sujeto: el humano. Entonces ¿qué es lo que realmente estamos liberando? ¿A nosotros mismos? Bien pues, ¡liberémonos de las malditas letras y usémoslas a nuestro gusto! Liberémonos de ellas evitando su control apartándonos de sus reglas para “el buen uso”, porque ese buen uso es lo que nos persigue siempre. ¡EL BUEN USO NO ES NADA MÁS QUE UN FREGADO POLICÍA! Un policía corrupto (pues es la única manera en la que un policía puede existir) que reduce nuestra capacidad de pensar. Tal vez incluso nos liberemos de ella si las usamos con todo y sus reglas para ya no hacer una revolución, sino una desgraciada revuelta que se lleve todo a su paso, cuando la usamos para ir en su propia contra.

Una vez más, calmémonos. Posiblemente, liberar las letras y liberarnos a nosotros sea sólo cosa de la inspiración… puede que a fin de cuentas sí haya exagerado todo, pero antes de que me vaya hay una última cosa que me gustaría decir:

Si nos liberamos mutuamente, es decir, ellas de nosotros y nosotros de ellas, no sólo moriría la escritura, la capacidad de pensar –en principio– e imaginar porque amigos míos, sólo pensamos con el lenguaje y dentro del lenguaje está la escritura; no sólo ocurriría este dramático apocalipsis letrado: moriría parte de nuestro espíritu, esa parte sentimental que a veces sólo podemos expresarla con las letras, y, tal vez, esa sea la verdadera liberación.

Prometo continuar buscando.

xoxo.


    Escritora.


    previous post

    Pensadores Extraños

    next post

    Hola y Adiós


    Leave a comment

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

    17 − once =

    Follow by Email
    Facebook
    Twitter