Desahogo y reseñas

Reflexiones

Insuficiente

agosto 18, 2018

Insuficiente

Lloraba mientras escribía su sentir en papel. Lágrimas confundidas rozaban las hojas desapareciendo entre la tinta de las letras dolientes. Algo estaba mal con ella, algo había salido mal con ella esa noche. Meses atrás había vencido el mismo sentimiento, o al menos eso creía. Esa noche el mismo sentimiento llegó con tanta fuerza que impidió al sueño actuar en su cuerpo y mente, la atrapó por completo y le hizo mover su cuerpo a la 1:25 a.m. hacia una lámpara triste, una libreta pequeña y un bolígrafo negro. Lloraba mientras escribía la razón del por qué no podía dormir.

La misma pregunta de meses atrás la escuchó en su cabeza que parecía en un susurro al oído y se plasmó en las hojas con enojo: “¿Qué es lo que me hace sentir así?”

Entre lágrimas escribió lo que hace tiempo no quiso decir: “insuficiente”. Y se pidió perdón por todo lo que estaba pensando sobre ella misma:

Creo que soy insuficiente, insuficiente para ellos. Me pregunto constantemente si lo que mi cabeza piensa no les basta, parece incluso que mi cerebro les sobra, y si no quieren a mi cerebro entonces no me quieren a mí.

Odio sentirme tan poco atractiva, tan poco deseada. Odio no ser la linda, ni la que siempre se ve bien. Odio tener que lidiar con estos estúpidos complejos y odio que ellos amen todo lo que no tengo: soy insuficiente.

Ellos me excluyen o simplemente huyen de mí. Cada que abro la boca inicio su martirio. Me miro al espejo y deseo que mis letras sean las que se vean, pero no es así. Es la misma cara, cabello y cuerpo de siempre, todo eso que ellos no quieren; vuelvo a toparme con las inseguridades que según yo ya había derrotado.

Cuando por fin uno de ellos demuestra interés en mí, alguna otra chica aparece opacando lo que con tantísimo esfuerzo me costó conseguir, me parte el corazón.

Nunca me ha pesado estar sola, pero cuando deciden que está bien jugar un poco conmigo y luego eligen a alguien más, la soledad empieza a pesar.

Tal vez sea sólo que soy una estúpida, tal vez soy poco interesante y aburrida; pido perdón por no ser ellas. ¿Por qué se asustan de mí?

Odio tener el cuerpo socialmente aceptado y que no sea suficiente. Odio tener un cabello lindo y que no sea suficiente. Odio que me digan “te vez bonita” porque no es suficiente; soy insuficiente.

Me lastima pensar esto sobre mí, porque ayer me vi al espejo y me sentía preciosa; porque dos días atrás leía, investigaba, escribía y me sentía inteligente; porque hace unas semanas veía mi cuerpo y me sentía sensual, y, en cuestión de una noche, comienzo a sentir una vez más algo que no cuadra en mí, algo que no está bien. Tal vez debería tapar ese espejo.

Cerró su libreta pequeña, guardó el bolígrafo negro, apagó su lámpara triste y regresó a su cama para terminar de llorar.

No había palabras de consuelo para ese preciso momento, ella estaba descubriendo algo y si el dolor era esencial para ese descubrimiento necesitaba que entonces él se apoderada de ella aunque le hiciese sentir miserable.

Que descubra su miseria, que se revuelque en esa mierda, que la consuman sus pesares. La nunca querida tiene que aprender de su insuficiencia, tal vez así se vuelva suficiente.

Tiene que aprender a quererse sin esperar ser querida a cambio, porque debe aprender que no a todos les gusta lo mismo y que ella no será siempre la primera opción; tiene que aprender sobre seguridad para saber que nunca será insuficiente si se tiene aunque sea tantita estima; tiene que aprender que cuando alguien la ame no la amará tal y como ella quiera ser amada, el amor se dará como tenga que darse y debe aceptar que no se ama de la misma manera.

Cuando descubra su miseria, se revuelque en su mierda y la consuman sus pesares, la nunca querida entenderá que es más que suficiente y que no debe pedir perdón por ser quien es. Cuando descubra cómo amarse ella, cuando no necesite de la atención continua del otro sexo, cuando deje lo infantil de un lado para aceptar que en definitiva tiene defectos y que en realidad sí, un “cerebro”, inteligencia y demás no es siempre suficiente, entonces abrirá los ojos y por fin podrá ver lo que  tuvo frente a ella tanto tiempo.

No necesita romper su espejo, llorar por las noches y escribir con tanta melancolía llenando las hojas con tinta negra; no necesita encender lámparas tristes dejando que el ardor en las mejillas se intensifique con sus odiosas lágrimas: necesita de su insuficiencia, necesita de esa parte miserable que ella misma produjo.

Creció leyendo libros de amor, donde las protagonistas, casi siempre intelectuales y descritas como poco atractivas, terminaban con un “buen” hombre que las encontraba preciosas. Creció leyendo los clásicos románticos creyendo que algún día viviría lo mismo situado en el siglo XXI. Creció queriendo vivir esa experiencia y le tiene cansada el hecho de que no llegue su propia historia. He ahí, nunca querida, la razón por la que te crees tan insuficiente: no puedes llenar tus expectativas que hicieron sus cimientos años atrás, basados en los planos de clásicos románticos de historias que nunca sucedieron ni de cerca en la vida real ¿cómo esperas no llorar por las noches si tu fantasía se va derrumbando?

Eres suficiente con tu insuficiencia, nunca querida, es momento de crecer sin cuentos.


    Escritora.


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