Desahogo y reseñas

Reflexiones

Futuro

junio 6, 2018

Futuro

La parte que más me dolió fueron mis anhelos.

¿Cómo pretendía querer formar una familia si al parecer no sabía ni cómo elegir compañero de vida? Eras la prueba. Y yo no quería arriesgar a unos hijos, que sólo existían en mi cabeza, a tener un padre violento, brusco. Mi alma se partía en dos o tres cada que pensaba en ello.

De un día para otro dejé de imaginarte junto a mí a la hora de irme a dormir. Ya no me gustaba, ya no se sentía cómo antes. Ya no se me antojaba. Soñaba tan seguido con paseos y momentos sólo nuestros que cuando todo eso desapareció en verdad sentía un vació en mi interior. Faltaban mis cucharadas de ilusión a la hora de irme a dormir.

Comencé entonces a asquearme de tus defectos físicos, comenzaba a recordar el tipo de perfiles que figuraban en mi historial, y todos encajaban con un ideal que no te encontraba por ningún lado. Ya ni siquiera eras tierno conmigo, como antes, como cuando te empecé a querer.


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