Desahogo y reseñas

Reflexiones

Actitudes

junio 6, 2018

Actitudes

Reías cuando comenzaba a lagrimear.

Mi corazón se estaba yendo por un barranco y yo ni siquiera podía verlo claro.

La verdad es que no sé cómo comenzó todo. Pero estoy casi segura de que fue la primera vez que te la pasé. En mi afán de mostrar mi lado más amable, el que había salido a la luz después de mi propio Error de diciembre.

Luego no me di cuenta cuando comenzaste a alejarme de mis amigos. Una escenita por aquí y otra por allá para que sin querer yo perdiera la ilusión por estar con ellos. Sólo nos traía broncas. Y yo siempre quería evitar que peleásemos.

De todo quiero echarme la culpa porque al final me convertí en eso que tanto les criticaba a mis amigas enamoradas. Me convertí en la que se entrega, la que ama demasiado, la que luego de tener hielo en el órgano palpitante, fue como si lo pusiera sobre una flama.

Recuerdo cuando comencé a ver todo con otros ojos. Ellas llevaban mucho insistiendo en que así no tenías que hacer las cosas. Cada que veía una pareja en las mismas condiciones que nosotros dos me entraba ansiedad. Cuando seguía el curso de esas parejas me daba miedo conocer lo que seguía. Aunque me dolió muchos días, estaba agradecida con la persona que había hecho que la luz entrara por mis pupilas.

La verdad siempre duele, al menos a una persona.


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