Desahogo y reseñas

Reflexiones Textos

septiembre 29, 2018

Ni siquiera sé qué título ponerle a esta viñeta.

Después de un tiempo de descansar por completo el corazón, las cosas han tomado un giro inesperado, y después de lo que pasó ese casi ombligo de semana, me supe curada. Es extraño porque yo sentí raro al percatarme de lo que no estaba pasando.

No me dió cruda moral.

Hay cosas que incluso con el alcohol encima te da miedo sentir, y yo estaba allí porque no tenía miedo de nada, ni de tu recuerdo ni de mis deseos. Estaba yo entera frente a él con las bebidas interponiéndose entre nosotros.

Cuando sus manos bajaban por mi cuerpo yo no estaba pensando en ti, ni en la manera en la que tú lo hacías o harías. Estaba de cuerpo y mente presente en la despedida final de tu fantasma.

abrazo

Estaba tan feliz de ser yo sola sin pensamientos estúpidos en mi cabeza, que me dejé llevar como hacía mucho que no me lo permitía, y que me maten si el niño de ese casi ombligo de semana se entera que estoy hablando esto de él. Que me maten.

Con todo, decir que ya no estás, sería poco. Fui libre y fui fugaz, el pasado se disipó como dos gotitas de agua en el mar.
Mientras él me susurraba al oído cosas ininteligibles, mi corazón iba abandonando tu recuerdo impredecible.


    Amo casi cualquier forma de arte. No puedo vivir sin bailar ni respirar una semana seguida sin escribir. Las letras son mi refugio, y el baile mi manera de exhalar. Tengo 21 años y estudio Mercadotecnia y Medios digitales en México. Todo lo que ven aquí son pedacitos de mí que quise meter en este baúl, son libres de acabárselos a críticas. Al final del día, los lectores hacen al escritor.



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