Desahogo y reseñas

Reflexiones

21

enero 29, 2019

21

Veintiún veces he escuchado las mañanitas en la mañana. Veintiún veces he abrazado a mis seres queridos con sonrisas en nuestros rostros. Veintiún veces me han felicitado por un año más de vida. Veintiún veces me han dado la bendición. Veintiún veces he soplado las velas de un pastel y he escuchado el coro de “mordida, mordida”. Veintiún veces ha sido mi día especial.

Durante veintiún años se ha formado una persona con sueños y metas, con temores y fobias. Se ha formado una persona distinta cada año y al mismo tiempo igual a la que nació por cesárea siendo la tercera y última de su camada. Se ha formado una persona con ideas que cambian constantemente y que se aferra a otras con toda su alma.

A veces siente que no ha aprendido nada y otras se sabe madura. A veces parece que sigue con alma de una niña pequeña y otras actúa como si nunca lo hubiese sido. Durante veintiún años se ha formado una persona que sabe que el resto de su vida, al igual que las demás, se dedicará a formarse una y otra vez porque a sus ahora veintiún años sabe que una persona nunca deja de ser y por ello siempre está cambiando.

A sus veintiún años se arrepiente de tantísimas cosas y le ruega a Dios que la perdone, al mismo tiempo se sabe perdonada y una persona de bien que odia toda clase de violencia. Tiene ahora veintiún años y se sabe exageradamente amada por todos los que la rodean. Está feliz, aunque a veces no lo parezca.

Hoy, día que está cumpliendo veintiún años, sólo se dice una cosa: VIVE. Se aferra con todas sus fuerzas a la vida y a todas sus maravillas. Incluso se aferra a las tristezas y horrores que esta pueden traer porque está consciente de que a veces la vida duele tanto que es el momento donde se empieza a sentirla. Se aferra a sus sueños, sus letras, sus bailes, sus payasadas, sus lágrimas, sus dramas; se aferra a todo lo que ella significa porque durante veintiún años se ha dedicado a darle significado; se aferra a su espíritu y lo retuerce en sus manos porque quiere exprimir todo de él para que sea posible hacer casi cualquier cosa; se aferra a su nombre y a sus apellidos, a lo que le da identidad; se aferra hasta de sus colores favoritos y de aquello que la hace única. Hoy, día que está cumpliendo veintiún años, no puede evitar las lágrimas venir con cada palabra linda de su cabeza a su alma, porque se ama y se dice cosas bellísimas.

Veintiún años siendo la misma de siempre; la misma bebé que salió de la rajada panza de su madre, pero completamente distinta.

28/01/19, un día antes de mi cumpleaños número 21.


    Escritora.


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